El ubicuo desactivado.

Podrá tener manchas, destonificaciones, carbonataciones, fisuras incluso… y sin embargo todo eso suele ser invisible  a más de un palmo de distancia. Cualquier efecto adverso en su estética uniforme acostumbra a quedar disimulado entre los intersticios del mayor protagonista: el árido visto.

En fase de diseño, no es muy difícil componer una selección de áridos y granulometrías para una cara vista con un poco de grácia. Hay multitud de buenos ejemplos en fachadas de nave industrial, repartidas por toda España.

Para un cerramiento, da un conjunto de colores que se amplía o reduce en función de la distancia al observador (que tontería, ¿no?). La incidencia solar  proyecta sombras, igualmente cambiantes,  en los contornos del árido. En definitiva un aspecto distinto a cada hora y punto de observación .

Terrazo 40×40 cm. antiguo, en mojado.

Utilizado en un pavimento, difícilmente se encontrará un acabado más antideslizante  y,  especialmente si el árido elegido es canto rodado, su capacidad auto-limpiable se refuerza por el efecto pulidor de las pisadas. Lo mismo sirve para peldaños.

 

En definitiva, auto-limpiable y duradero, bonito y barato. ¿Quién da más?.

Jardines de Ca l’Artigas. La Pobla de Lillet, Barcelona.

Entre 1.903 y 1.910, a partir de un diseño original de Antoni Gaudí y con la dirección de dos de los albañiles del Parc Güell, se levantaron estos jardines para el empresario local del mismo nombre.

Prueba de que las obras de Gaudí no siempre han estado de moda, es que ésta cayó en el olvido ya algo antes de la Guerra Civil y hasta 1.971, cuando fue reconocida como suya a partir de un artículo aparecido en El Correo Catalán.

Respecto al justo protagonismo de Gaudí como autor aquí, sus croquis y bocetos se perdieron en el incendio de la fábrica de los Artigas, en 1.939, y no podemos saber cuanto detalle contenían sus dibujos ni qué dejó al gusto de los maestros de obra.  Sí sabemos que el arquitecto no dirigió los trabajos y no los vió personalmente una vez terminados.

Lo que vemos hoy es fruto de una extensa rehabilitación, realizada a partir de 1.982, incluso las esculturas no son las de un principio, pero todo el resultado aparenta autenticidad y la visita es muy recomendable en mi opinión (si no está el flickr).

Un aspecto me gustaría recalcar de una parte del modernismo: el aprovechamiento estético del material de rechazo, (como fue el hoy famoso “trencadís” originalmente), y de la piedra del sitio de la obra, como en este caso.

Creo que volver a ese planteamiento, en lo que se pueda, sería un reto interesante para la arquitectura actual, ahora que vende la sostenibilidad, el reciclaje, etc… y ya no puede atar los perros con longanizas, tanto como antes.

Existe un amalgamador preformable que ya se usó en Ca ‘lArtigas y que se llama hormigón, si se quiere.

Lo mismo se puede modelar, como ahí tambien.

… Hasta para hacer postes eléctricos.

P.D. Agradecería mucho si alguien me puede decir como encontar el artículo original de R. Bonamusa para el Correo Catalán, de 1.971, en el que al parecer entrevistaba a un señor de la zona que habia participado en los trabajos.

Sobre el aspecto “gris liso salido de molde”.

Para su uso en edificios públicos, residencial y oficinas,  llama la atención la cantidad de fachadas de hormigón que se han terminado con ese aspecto y color, en los últimos años, por lo menos en Catalunya.

¿Pero hay alguna justificación objetiva para prescribir este acabado, o es más bien el producto de una moda estética entre los prescriptores, que se retro-alimenta a sí misma?.

Ahí vamos.

Objetiva sería una cuestión económica pero, como bien saben los arquitectos, un resultado decente en ésto no sale “tal cual, sin nada”, hay que meterle unos eurillos más para que quede bien. No entro en cuando queda mal, en beneficio de la pintura.  Sobre la durabilidad, igualmente objetiva, ésta no es mayor que la de otros tratamientos de superficie.

Subjetiva es la cuestión estética. En este sentido, el arquitecto tiene su criterio, influido por lo que sea y puede convencer al cliente pero, guste o no, el público general también tiene su criterio, aunque no cuente.

En este sentido me gustaría hacer una encuesta, enseñándoles fotos  de este acabado (del que sale bien) a, digamos 100 personas en cada país. Posiblemente en Inglaterra el resultado sería positivo: les recuerda a la piedra de Portland, que les es muy familiar.

¿Y aquí?. No sé, meto para hacer una, por curiosidad. Vosotros mismos.

P.D. Seguramente muchos de los que leéis este blog no encajais  en la categoría de ciudadanos corrientes  para ésto. Gracias de antemano si podeis hacer extensiva la encuesta a familiares y amigos de fuera del “mundillo”.

Cerramientos de fachadas. Edificio en Mataró.

Ésto entraría dentro de lo que muchos llaman “hormigón arquitectónico“. A mí me parece una etiqueta de marketing simplemente, que está  muy bien y sirve para darle algo de empaque al material y  llamar la atención a los arquitectos sobre él, para que lo prescriban.

Pero lo que no entiendo tanto es esa especie de clasismo con que se pretende acotar a veces, ¿por ejemplo, porqué los desactivados bonitos de muchas naves industriales no merecen el calificativo de hormigón arquitectónico?.

En cualquier caso para mí es sinónimo de cuando se expone limpio, uniforme y durable, como aparenta el cerramiento que ilustra esta entrada. Básicamente eso.

 

Una última condición le pondría yo a eso del “hormigón arquitectónico”: que parezca lo que és (una piedra).

No entiendo por qué en muchos proyectos se especifica que vaya pintado de buenas a primeras.

En esa fase caben todos los texturados que se le pueden dar a la superficie de un hormigón: decapado, chorreado, abujardado, moldeado, pulido… precisamente para resaltar esa cualidad intrínseca del material: la pétrea. Si esa cualidad no gusta, no pasa nada, entonces que pongan plástico, vidrio, metal, u otra cosa. ¿Porqué disfrazar?.

P.D. No entro en el aspecto formal de estas fachadas, pero quizá algún inquilino del edificio (pegado al mar, residencial) hubiese agradecido un  balcón-terraza. Está entre la N-II y el Passeig de Marina. Creo que se terminó en 2.009.

Plaça Catalunya, Barcelona.

Ésto es lo que hay ahora… tras  la reposición de la mayor parte en 2008.

Y no es, ni de lejos, el peatonal más intensivo de la Ciudad, ese sería el de Las Ramblas que no se ha tocado en décadas y está mejor.

El Ayuntamiento ha aprovechado las acampadas de los indignados en 2.011 para responsabilizarles a ellos del deterioro actual, lo cual es objetivamente falso porque ya estaba así a finales de 2.010.

¿Acaso los indignados pudieron arrancar todas esas voradas con sus zarpas, previo cambio del color?, ¿disolvieron toda la capa superficial del pavimento con sus fluidos corrosivos, siguiendo una disposición geométrica?.

Al menos distraen la atención sobre el que especificó la re-pavimentación, el que la ejecutó y el que no exigió la debida garantía.

Como en todo lo que critico negativamente en este espacio, me molesta porque estas cosas contribuyen al mal concepto que tiene el público sobre nuestro material: está hecho una mierda… claro, porque es de hormigón [y cuando les gusta un hormigón creen -correctamente- que es “una piedra”].

Pero especialmente en este caso, molesta por su visibilidad, lo significativo del lugar y porque se ha pagado con dinero público.

Veremos con la próxima reposición si hay más suerte, o no.

P.D.  Es perfectamente posible acordar garantías de más de un año, con un ejecutor consciente del compromiso que pueda asumir.

E pur si muove…

Y sin embargo se mueve, el pavimento continuo que en España se fisura por todas partes.

No voy a referir ningún caso en concreto pero afecta igual al exterior y al interior.

Sobre una capa de asiento, se vierte hormigón para formar un suelo con él, pero antes o después le salen fisuras, que con el tiempo crecen y se agrandan, cual sea la composición del material.

Según la armadura o si lleva fibras tarda más en ocurrir, pero a la larga tanto dá, la inmensa mayoría no se libra.

Respecto a las juntas, cuando las hay, la naturaleza parece que se empeña en pasar de ellas y crear las suyas propias.

Algo no debemos estar haciendo bien aquí, cuando en el resto de Europa hay hectáreas de terrazo continuo sin fisurar y en servicio, incluso desde antes de inventarse el cemento Portland.

El que quiera una prueba de ésto último, que se dé una vuelta por los interiores de Venecia [nada menos].

Los espíritus de sus maestros de obra, si existen, se ríen de nosotros y de nuestro cemento, aditivos, resinas, fibras, etc…

“Les Pharaons, c’est la classe!”. Sarcelles, Francia.

¿Donde sino en Francia se les ocurriría ejecutar un edificio de vivienda social con ésto?.

Partiendo de un modelo realizado por Francisco Fusté, ya casi el último industrial que queda de nuestra piedra artificial, se hizo el molde y prefabricó allí, para un proyecto del arquitecto Manuel Núñez, que requería 19 elementos de la efigie de Akhenaton, en hormigón.

Sobre la opinión de que esta idea “tematiza” demasiado un simple bloque residencial, depende del grado de exageración y de la cualidad del material elegido.

Precisamente, ¿daría el pego lo mismo en poliester?, ¿a pie de calle?,  por aquí muchos creen que sí. ¿Y cuanto duraría?, por aquí eso tanto dá.

Podrá gustar más o menos, pero lo objetivo es que estas cosas refieren el edificio, lo hacen único en su entorno y lo ubican. Todo el barrio sabe donde es “Los faraones”, “Los dragones”, o lo que se haya utilizado a tal fin…. en hormigón, por supuesto.

Por otro lado, si lo tematiza, ¿y qué?. Yo creo que lo importante es con qué.

…c’est la classe!