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Plaça Catalunya, Barcelona.

Ésto es lo que hay ahora… tras  la reposición de la mayor parte en 2008.

Y no es, ni de lejos, el peatonal más intensivo de la Ciudad, ese sería el de Las Ramblas que no se ha tocado en décadas y está mejor.

El Ayuntamiento ha aprovechado las acampadas de los indignados en 2.011 para responsabilizarles a ellos del deterioro actual, lo cual es objetivamente falso porque ya estaba así a finales de 2.010.

¿Acaso los indignados pudieron arrancar todas esas voradas con sus zarpas, previo cambio del color?, ¿disolvieron toda la capa superficial del pavimento con sus fluidos corrosivos, siguiendo una disposición geométrica?.

Al menos distraen la atención sobre el que especificó la re-pavimentación, el que la ejecutó y el que no exigió la debida garantía.

Como en todo lo que critico negativamente en este espacio, me molesta porque estas cosas contribuyen al mal concepto que tiene el público sobre nuestro material: está hecho una mierda… claro, porque es de hormigón [y cuando les gusta un hormigón creen -correctamente- que es “una piedra”].

Pero especialmente en este caso, molesta por su visibilidad, lo significativo del lugar y porque se ha pagado con dinero público.

Veremos con la próxima reposición si hay más suerte, o no.

P.D.  Es perfectamente posible acordar garantías de más de un año, con un ejecutor consciente del compromiso que pueda asumir.

E pur si muove…

Y sin embargo se mueve, el pavimento continuo que en España se fisura por todas partes.

No voy a referir ningún caso en concreto pero afecta igual al exterior y al interior.

Sobre una capa de asiento, se vierte hormigón para formar un suelo con él, pero antes o después le salen fisuras, que con el tiempo crecen y se agrandan, cual sea la composición del material.

Según la armadura o si lleva fibras tarda más en ocurrir, pero a la larga tanto dá, la inmensa mayoría no se libra.

Respecto a las juntas, cuando las hay, la naturaleza parece que se empeña en pasar de ellas y crear las suyas propias.

Algo no debemos estar haciendo bien aquí, cuando en el resto de Europa hay hectáreas de terrazo continuo sin fisurar y en servicio, incluso desde antes de inventarse el cemento Portland.

El que quiera una prueba de ésto último, que se dé una vuelta por los interiores de Venecia [nada menos].

Los espíritus de sus maestros de obra, si existen, se ríen de nosotros y de nuestro cemento, aditivos, resinas, fibras, etc…