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Sobre el aspecto “gris liso salido de molde”.

Para su uso en edificios públicos, residencial y oficinas,  llama la atención la cantidad de fachadas de hormigón que se han terminado con ese aspecto y color, en los últimos años, por lo menos en Catalunya.

¿Pero hay alguna justificación objetiva para prescribir este acabado, o es más bien el producto de una moda estética entre los prescriptores, que se retro-alimenta a sí misma?.

Ahí vamos.

Objetiva sería una cuestión económica pero, como bien saben los arquitectos, un resultado decente en ésto no sale “tal cual, sin nada”, hay que meterle unos eurillos más para que quede bien. No entro en cuando queda mal, en beneficio de la pintura.  Sobre la durabilidad, igualmente objetiva, ésta no es mayor que la de otros tratamientos de superficie.

Subjetiva es la cuestión estética. En este sentido, el arquitecto tiene su criterio, influido por lo que sea y puede convencer al cliente pero, guste o no, el público general también tiene su criterio, aunque no cuente.

En este sentido me gustaría hacer una encuesta, enseñándoles fotos  de este acabado (del que sale bien) a, digamos 100 personas en cada país. Posiblemente en Inglaterra el resultado sería positivo: les recuerda a la piedra de Portland, que les es muy familiar.

¿Y aquí?. No sé, meto para hacer una, por curiosidad. Vosotros mismos.

P.D. Seguramente muchos de los que leéis este blog no encajais  en la categoría de ciudadanos corrientes  para ésto. Gracias de antemano si podeis hacer extensiva la encuesta a familiares y amigos de fuera del “mundillo”.

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Edificio Neo-Sede Central de Fecsa, Barcelona

A propósito del hormigón estructural visto, lleno de  coqueras, pero que además aquí ya tenía varios reventones, unos 11 años después de estar terminado, cuando en 2004 le saqué estas 2 fotos.

Posteriormente los han rellenado y pintado todo el  exterior del edificio.

Pero lo único que resuelve la pintura es la homogeneidad del color. Antes se veía feo a una distancia y ahora hay que acercarse un poquito más.

No sé si le han aplicado un hidrófugo específico antes de pintar. La pintura  también retrasará algo el proceso de oxidación de la armadura, pero la naturaleza seguirá su curso, y no solo en este aspecto.

Pasamos por alto los forjados con combaduras, las juntas salvajes, etc…

Por cierto, que alguien me corrija pero ¿es posible que todo ésto se hiciera originalmente en cemento blanco?. Si fuera así, menudo despilfarro.

La Vanguardia. 17 de Mayo de 2003. Pág. 49.

Lo bueno [¿mejor?] de todo  es que este edificio tiene  un premio de arquitectura, otorgado poco antes de hacer yo las fotos de los reventones.

Da una medida de lo que muchos arquitectos consideran aceptable en las cualidades de un hormigón.

Es lo que hay.

El horror, el horror…

El horror tiene cara, como decía el Coronel Kurtz. Gracias al arquitecto Oscar Tusquets y su equipo por ponerme el título de esta entrada tan a huevo. Se ilustran dos de sus edificios, que son hoteles de 4 estrellas, ejecutados en el s.XXI, en Barcelona y Badalona.

No voy a entrar en el aspecto formal de las fachadas, pero el que argumente que para un hotel alto, con plazos de ejecución cortos,  con hormigón solo pueden diseñarse así, puede coger alguna  idea de lo que hacen los arquitectos de Donald Trump, con el triple de altura.

Seguramente solo hay algo peor que ejecutar un vertido, para ser visto, lleno de coqueras, que es pintarlo mal. Al fín y al cabo las coqueras desaparecen con la distancia del observador, pero el efecto visual de la pintura es persistente y total, no local como las coqueras.

Para mí, el problema no es tanto que este acabado desmerezca para un hotel de lujo, que tambien,  sino que contribuye a que el público general que pasa por ahí,  se forme la idea de que el hormigón es feo, aún más (la idea).

Todo y con eso, also se podría solucionar, yo diría que bastante, aplicando pinturas especiales para el hormigón, de las que llevan unos 10 años funcionando por toda España, con miles de m2, en todos los ambientes (salitre, humedad, polución, etc…) .

Se puede comprobar como están aguantando en un montón de sitios, con todos los colores RAL que se quiera y reflectancias desde el mate al semi-satinado. Como siempre a la hora de decidirse sobre la aplicación, desconfiar de cuñaos, primos, conocidos, etc… y la droguería de la esquina, que por otro lado no suelen comprometerse a dar garantía legal.

Salvando la cara en la Ciudad Judicial de L’Hospitalet.

Y nunca mejor dicho. Todas las fachadas de los ocho edificios estaban manchadas por los encofrados a más no poder. Unos 6.000 y pico m2.

Pero apareció un producto milagroso, una especie de veladura que “difumina” bastante bien el problema y a la vez tiene una propiedad reflectante, al menos durante un tiempo. Se aplicó muy poco antes de la inauguración, en todos los edificios. Casi cuatro años después las fachadas siguen bastante bien.

¿Alguien sabe exactamente que producto es?.

A mí me dijeron que era un hidrófugo de superficie, sin especificar, y que ya estaba previsto, pero entonces, ¿desde cuando se ponen las ventanas primero?.

Ahí van “las pruebas del delito”, de marzo de 2008. (Click para ampliar, se ve claramente la diferencia).

Eso de la malla tapando el andamio le da un toque como de hacerlo a escondidas.

 

 Para mí esta obra es un claro ejemplo de como muchas veces todos los intereses se anteponen a la cualidad estética del hormigón, salvo que esta vez el resultado era tan escandaloso  que había que encontrar una solución…  y tuvieron mucha suerte encontrando una tan buena.