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A propósito de Salamone.

Bueno, la entrada nº 30 tenía que ser para “algo gordo”. Muchas gracias a Eugénio, que me puso sobre la pista del ing. arq. Francisco Salamone y su obra.

Para mí ha sido un auténtico descubrimiento, yo no tenía ni idea, como tantos aquí en Europa, donde la figura de este autor prácticamente se desconoce.

Afortunadamente ya hay algo de fondo documental sobre él en la red,  en video también.

Así que no es difícil hacerse una idea de su legado:  unas 70 obras para la dotación municipal, entre ayuntamientos, plazas, mataderos, cementerios y otros, ejecutadas  entre 1.936 y 1.940, en pequeños pueblos de La Llanura de la provincia de Buenos Aires.

En la mísma Argentina, durante décadas,  sus obras han generado más rechazo que admiración.

Se asociaron a una idea de Estado de connotaciones fascistas y, por tanto, su autor fue tachado de “arquitecto del régimen”.

Salamone fue un individualista, muy seguro de su criterio y su capacidad, que no buscó la aceptación de  sus colegas de gremio, y menos su colaboración. Eso ha podido contribuir también a su poco reconocimiento.

Por otro lado, la mayoría de la gente de los pueblos donde construyó  ha sentido sus creaciones como “cuerpos extraños” hasta no hace mucho.

Lógicamente, en el contexto de los años 30, en uno u otro país, si lo que se ponía en EEUU (ej. Miami Beach) ya parecía moderno, ¿lo mismo, qué le iba a parecer a la gente de los  pequeños pueblos pampeanos?: ultra-moderno, cuanto menos. Demasiado.

Pero ocurre que, como en el caso del modernismo catalán, el brutalismo inglés, etc…  con  el tiempo una corriente de opinión local pone en valor una arquitectura pasada que siente como original, por tanto propia,  y parece que lo mismo  está ocurriendo en Argentina con el art decó monumental de Salamone.

Motivos, desde luego hay.

Vamos ahora a lo del hormigón en cuanto al proceso constructivo, que en estas obras a mí me genera pocas certezas y varias preguntas sin respuesta (por ahora).

Habrá más o menos cerramiento de mampostería tras los revocos de cada edificio,  pero yo diría que los tipos estructurales son de hormigón armado en todos ellos, y también muchos de los cerramientos.

Lo cierto es el conocimiento de la mecánica del material y de su puesta, como prueba que las construcciones siguen formalmente indemnes después de unos 70 años de intemperie, unas en servicio, otras abandonadas, con muy poco mantenimiento o ninguno, en muchos de  los casos.

La única excepción, como ruina total, es el matadero de Carhue-Epecuén, que sucumbió por inundación.

En todo lo demás, colonización por líquenes  y  reacciones álcali-sílice. Reventones por el armado, seguro que también, ¿pero qué tan grave es?.  Agradecería si alguien puede aportar información reciente de primera mano sobre eso, de la obra que sea.

Y ahora las incógnitas, que lo son más por tanta ejecución en tan solo 40 meses.

Salamone imprimió un lenguaje propio a todo lo  realizado (hasta niveles de detalle) y, sin embargo, no se repetía y ganaba todas las licitaciones por precio (más luego a las constructoras los costes les parecían asumibles).

Sería muy interesante poder ver alguno de los escandallos de costes para cualquiera de sus proyectos, ya no digamos planos de ejecución. ¿Quedó archivado algo de todo eso en alguno de los ayuntamientos que construyó, o en otros archivos públicos?.

Él fue el único arquitecto e ingeniero de todas sus obras, simultaneaba la dirección de todo gracias a su avioneta (pilotada por él mísmo, como no).

Parece que contó con algunos delineantes auxiliares para proyectar en detalle, pero tuvo que formar personalmente  a una cantidad ingente de operarios, que no conocían la elaboración de armaduras, el uso de encofrados grandes, etc…

 

Aún contando con la total disponibilidad de la mayor cementera local, que la hubo, forzósamente todo aquello debió implicar una logística material importante y, sobre todo, por encima incluso de una gran mentalidad práctica, un método.

Pero, ¿qué método?.

El magnífico documental “En el camino”, con entrevistas a los principales conocedores de la obra,  también aporta alguna pincelada de todo ésto, pero no profundiza mucho más sobre  el procedimiento constructivo de su autor.

Con la ayuda de todos, quizá podamos ir rellenando esos huecos de información, que parece aún guardada en el olvido del pasado.

Muy recomendable este trailer de un futuro documental completo a propósito de Salamone.

P.D.  Su trabajo en las plazas públicas y en el interior de muchos de los edificios también me parece muy interesante y será el material de próximas entradas.

2ª P.D.  Todas las fotos que ilustran este artículo están vinculadas a sus páginas originales. Muchísimas gracias a todos sus autores.

Sobre el chorreado, artístico incluido.

Mediante el llamado “sand blasting”, la proyección a chorro de arena u otros abrasivos con alta presión,  sobre la superficie del hormigón, puede conseguirse una textura pétrea, natural y libre de las  marcas de encofrado.

La misma técnica sirve también para grabarle dibujos con un trazo preciso, como los de Picasso ejecutados por Carl Nesjar. La colaboración de ambos dió lugar a 24 obras, murales y esculturas, en hormigón, repartidas por el mundo.

Tenemos una de Picasso-Nesjar en España: los frisos del Colegio de Arquitectos de Barcelona, en 1.961.  Se ejecutó mediante el sistema “naturbetong” noruego.  Incluso el árido negro creo que se trajo de allí.

“Los pescadores”, de Picasso. Grabado por C. Nesjar.

En nuestro país el chorreado se utiliza para decapar pinturas y óxido sobre metal principalmente. Para texturar el hormigón se prodiga mucho más en el norte de Europa y Estados Unidos.

Como ejemplo en fachadas, además del edificio “Y-blokka” de Oslo, que  ilustro aquí, podéis revisar la entrada sobre el “Novus Doma“, que va enteramente chorreado, igual que éste.

Agradecería si alguien me puede apuntar obras de hormigón chorreado en España, que queden bien. Está el vestíbulo de la Torre Colón, en Barcelona, pero ahí no me dan permiso para hacer fotos de interior.

El único inconveniente de esta técnica quizá sea su ejecución mísma, bastante aparatosa, con toda la proyección de granalla y el descascarillado rebotando con fuerza, por lo que hay precintar un radio lo bastante amplio del área a tratar y solo el operador puede trabajar ahí.

Por lo demás, a mí me parece una muy buena solución para la rehabilitación estética del hormigón, especialmente el liso feo. Elimina todas las manchas y marcas y es mucho más durable y natural que la mejor pintura. Se puede incluso jugar con distintas rugosidades para componer dibujos en las fachadas, a la luz rasante.  Aunque por otro lado siempre habrá quien considere arte la enfermedad, antes que el remedio.

P,D. Eso del naturbetong me queda para otro post, pero sí puedo adelantar que  es algo más complejo de lo que parece o, si no, desde los años 50 todo el hormigón que se hizo así (y sin juntas), en Noruega no se vería tan bien.  A la hora de ejecutar, seguramente requiere una mentalidad nórdica también, porque los frisos del Colegio de Arquitectos de Barcelona, en naturbetong, tuvieron que rehabilitarse extensamente al cabo de solo 30 años.

“Les Pharaons, c’est la classe!”. Sarcelles, Francia.

¿Donde sino en Francia se les ocurriría ejecutar un edificio de vivienda social con ésto?.

Partiendo de un modelo realizado por Francisco Fusté, ya casi el último industrial que queda de nuestra piedra artificial, se hizo el molde y prefabricó allí, para un proyecto del arquitecto Manuel Núñez, que requería 19 elementos de la efigie de Akhenaton, en hormigón.

Sobre la opinión de que esta idea “tematiza” demasiado un simple bloque residencial, depende del grado de exageración y de la cualidad del material elegido.

Precisamente, ¿daría el pego lo mismo en poliester?, ¿a pie de calle?,  por aquí muchos creen que sí. ¿Y cuanto duraría?, por aquí eso tanto dá.

Podrá gustar más o menos, pero lo objetivo es que estas cosas refieren el edificio, lo hacen único en su entorno y lo ubican. Todo el barrio sabe donde es “Los faraones”, “Los dragones”, o lo que se haya utilizado a tal fin…. en hormigón, por supuesto.

Por otro lado, si lo tematiza, ¿y qué?. Yo creo que lo importante es con qué.

…c’est la classe!

Edificio Domus Nova, Oslo.

Vertido en sitio, con canto rodado  expuesto. Hace falta un desactivado potente y bastante agua a presión para que quede bien, como creo que es el caso.

(Perdón por la distorsión de lente).

El edificio es un auténtico mazacote de planta triangular equilátera y este acabado de superficie le da un aspecto muy geológico. El tono me parece bastante acorde con la “atmósfera” del país. Alberga una parte de la Universidad de Oslo.

Precisamente en Noruega creo que hay una cierta sensibilidad por lo pétreo, que se nota por todo lo que hacen con su piedra natural, preciosos granitos principalmente. De lo poco que ví de su hormigón diría que les gusta como una piedra más (que es precisamente lo que es).

Si tenéis el Street view de Google Maps, le podéis dar una vuelta.

No encuentro información sobre este proyecto por ningún lado, ni su autoría. Diría que es de principios de los 70, sin estar seguro.

¿Alguien podría aportar más información sobre esta obra?.