Archivo mensual: septiembre 2012

!No quitéis los líquenes, cabrones!

Pues eso. Dejadlos en paz, y los mohos, las hierbas y los árboles, también sobre el hormigón.

Porque, al fin y al cabo, ¿que va a conseguir arruinar una obra antes?:

-¿los líquenes o un proyecto inadecuado, el hierro de armado, la mala dosificación, etc…?

La lista comparativa sobre los factores de durabilidad para el material se puede hacer bastante larga, no quiero aburrir.

Elemento de piedra artificial “con todo”, a 23 años de su puesta.

El hormigón es un soporte de vida igual que cualquier otra piedra. Nuestro pretendido artificial, no lo es tanto.

De eso se encarga la capa biológica que, a la larga, consigue aumentar la  apariencia de integración de la obra expuesta con su entorno menos urbanizado.

Para algunos eso es sinónimo de “suciedad”, “dejadez”, (cuando no un factor activo de ruina).  Es curioso que muchos son partidarios de eliminar la capa biológica del hormigón en las rehabilitaciones, pero les encantan las cubiertas-jardín, aún más, las de la arquitectura tradicional escandinava.

Muy bien, pues que pongan vidrio, aluminio o titanio, o mejor plástico, pero no piedra. Todo no puede ser.

Mucho ecologismo de catalogo Ikea y mucha tontería hay.

En fin.

A propósito de Salamone.

Bueno, la entrada nº 30 tenía que ser para “algo gordo”. Muchas gracias a Eugénio, que me puso sobre la pista del ing. arq. Francisco Salamone y su obra.

Para mí ha sido un auténtico descubrimiento, yo no tenía ni idea, como tantos aquí en Europa, donde la figura de este autor prácticamente se desconoce.

Afortunadamente ya hay algo de fondo documental sobre él en la red,  en video también.

Así que no es difícil hacerse una idea de su legado:  unas 70 obras para la dotación municipal, entre ayuntamientos, plazas, mataderos, cementerios y otros, ejecutadas  entre 1.936 y 1.940, en pequeños pueblos de La Llanura de la provincia de Buenos Aires.

En la mísma Argentina, durante décadas,  sus obras han generado más rechazo que admiración.

Se asociaron a una idea de Estado de connotaciones fascistas y, por tanto, su autor fue tachado de “arquitecto del régimen”.

Salamone fue un individualista, muy seguro de su criterio y su capacidad, que no buscó la aceptación de  sus colegas de gremio, y menos su colaboración. Eso ha podido contribuir también a su poco reconocimiento.

Por otro lado, la mayoría de la gente de los pueblos donde construyó  ha sentido sus creaciones como “cuerpos extraños” hasta no hace mucho.

Lógicamente, en el contexto de los años 30, en uno u otro país, si lo que se ponía en EEUU (ej. Miami Beach) ya parecía moderno, ¿lo mismo, qué le iba a parecer a la gente de los  pequeños pueblos pampeanos?: ultra-moderno, cuanto menos. Demasiado.

Pero ocurre que, como en el caso del modernismo catalán, el brutalismo inglés, etc…  con  el tiempo una corriente de opinión local pone en valor una arquitectura pasada que siente como original, por tanto propia,  y parece que lo mismo  está ocurriendo en Argentina con el art decó monumental de Salamone.

Motivos, desde luego hay.

Vamos ahora a lo del hormigón en cuanto al proceso constructivo, que en estas obras a mí me genera pocas certezas y varias preguntas sin respuesta (por ahora).

Habrá más o menos cerramiento de mampostería tras los revocos de cada edificio,  pero yo diría que los tipos estructurales son de hormigón armado en todos ellos, y también muchos de los cerramientos.

Lo cierto es el conocimiento de la mecánica del material y de su puesta, como prueba que las construcciones siguen formalmente indemnes después de unos 70 años de intemperie, unas en servicio, otras abandonadas, con muy poco mantenimiento o ninguno, en muchos de  los casos.

La única excepción, como ruina total, es el matadero de Carhue-Epecuén, que sucumbió por inundación.

En todo lo demás, colonización por líquenes  y  reacciones álcali-sílice. Reventones por el armado, seguro que también, ¿pero qué tan grave es?.  Agradecería si alguien puede aportar información reciente de primera mano sobre eso, de la obra que sea.

Y ahora las incógnitas, que lo son más por tanta ejecución en tan solo 40 meses.

Salamone imprimió un lenguaje propio a todo lo  realizado (hasta niveles de detalle) y, sin embargo, no se repetía y ganaba todas las licitaciones por precio (más luego a las constructoras los costes les parecían asumibles).

Sería muy interesante poder ver alguno de los escandallos de costes para cualquiera de sus proyectos, ya no digamos planos de ejecución. ¿Quedó archivado algo de todo eso en alguno de los ayuntamientos que construyó, o en otros archivos públicos?.

Él fue el único arquitecto e ingeniero de todas sus obras, simultaneaba la dirección de todo gracias a su avioneta (pilotada por él mísmo, como no).

Parece que contó con algunos delineantes auxiliares para proyectar en detalle, pero tuvo que formar personalmente  a una cantidad ingente de operarios, que no conocían la elaboración de armaduras, el uso de encofrados grandes, etc…

 

Aún contando con la total disponibilidad de la mayor cementera local, que la hubo, forzósamente todo aquello debió implicar una logística material importante y, sobre todo, por encima incluso de una gran mentalidad práctica, un método.

Pero, ¿qué método?.

El magnífico documental “En el camino”, con entrevistas a los principales conocedores de la obra,  también aporta alguna pincelada de todo ésto, pero no profundiza mucho más sobre  el procedimiento constructivo de su autor.

Con la ayuda de todos, quizá podamos ir rellenando esos huecos de información, que parece aún guardada en el olvido del pasado.

Muy recomendable este trailer de un futuro documental completo a propósito de Salamone.

P.D.  Su trabajo en las plazas públicas y en el interior de muchos de los edificios también me parece muy interesante y será el material de próximas entradas.

2ª P.D.  Todas las fotos que ilustran este artículo están vinculadas a sus páginas originales. Muchísimas gracias a todos sus autores.