Sobre el chorreado, artístico incluido.

Mediante el llamado “sand blasting”, la proyección a chorro de arena u otros abrasivos con alta presión,  sobre la superficie del hormigón, puede conseguirse una textura pétrea, natural y libre de las  marcas de encofrado.

La misma técnica sirve también para grabarle dibujos con un trazo preciso, como los de Picasso ejecutados por Carl Nesjar. La colaboración de ambos dió lugar a 24 obras, murales y esculturas, en hormigón, repartidas por el mundo.

Tenemos una de Picasso-Nesjar en España: los frisos del Colegio de Arquitectos de Barcelona, en 1.961.  Se ejecutó mediante el sistema “naturbetong” noruego.  Incluso el árido negro creo que se trajo de allí.

“Los pescadores”, de Picasso. Grabado por C. Nesjar.

En nuestro país el chorreado se utiliza para decapar pinturas y óxido sobre metal principalmente. Para texturar el hormigón se prodiga mucho más en el norte de Europa y Estados Unidos.

Como ejemplo en fachadas, además del edificio “Y-blokka” de Oslo, que  ilustro aquí, podéis revisar la entrada sobre el “Novus Doma“, que va enteramente chorreado, igual que éste.

Agradecería si alguien me puede apuntar obras de hormigón chorreado en España, que queden bien. Está el vestíbulo de la Torre Colón, en Barcelona, pero ahí no me dan permiso para hacer fotos de interior.

El único inconveniente de esta técnica quizá sea su ejecución mísma, bastante aparatosa, con toda la proyección de granalla y el descascarillado rebotando con fuerza, por lo que hay precintar un radio lo bastante amplio del área a tratar y solo el operador puede trabajar ahí.

Por lo demás, a mí me parece una muy buena solución para la rehabilitación estética del hormigón, especialmente el liso feo. Elimina todas las manchas y marcas y es mucho más durable y natural que la mejor pintura. Se puede incluso jugar con distintas rugosidades para componer dibujos en las fachadas, a la luz rasante.  Aunque por otro lado siempre habrá quien considere arte la enfermedad, antes que el remedio.

P,D. Eso del naturbetong me queda para otro post, pero sí puedo adelantar que  es algo más complejo de lo que parece o, si no, desde los años 50 todo el hormigón que se hizo así (y sin juntas), en Noruega no se vería tan bien.  A la hora de ejecutar, seguramente requiere una mentalidad nórdica también, porque los frisos del Colegio de Arquitectos de Barcelona, en naturbetong, tuvieron que rehabilitarse extensamente al cabo de solo 30 años.

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